En el corazón del occidente de Bogotá, este apartamento se erige como una elegía moderna al buen vivir. Desde su séptimo piso, el balcón abre una ventana al pulso de la ciudad y al sosiego antiguo de las montañas, donde la luz aprende a demorarse. El conjunto cerrado custodia la paz con vigilancia permanente y un sistema contra incendios concebido para proteger lo esencial. Gimnasio, salón de juegos y zonas comunes convocan al encuentro y a la celebración cotidiana.
La cocina abierta es un altar doméstico para la palabra compartida; la zona de lavandería, un gesto discreto de orden. Tres habitaciones amplias, con closets generosos y vestier en la alcoba principal, ofrecen descanso y dignidad. Incluye parqueadero. Sin muebles, el espacio espera tu historia. Aquí, el confort y la seguridad no son promesas: son destino