Arrendatarios: ¿Renovar el contrato o es momento de cambiar?

Arrendatarios: ¿Renovar el contrato o es momento de cambiar?

Julio ya casi se despide, y con él una buena parte de las vacaciones de mitad de año: para algunos ya terminaron, para otros están en la recta final. Ese regreso a la rutina —a la oficina, al colegio de los hijos, al ritmo normal de la semana— suele traer también, sin que nadie lo busque, el momento en que más se piensa en volver a casa. No en el sentido literal de regresar de un viaje, sino en uno más de fondo: ¿el lugar donde vivo hoy sigue siendo el correcto?

La vida cambia más rápido que los contratos

Uno firma un contrato de arriendo en un momento específico de su vida — y ese momento no se queda quieto. Puede que hace un año vivías solo y hoy la casa se sintió pequeña porque llegó alguien más. Puede que empezaste a trabajar desde casa y ese rincón que era "para lo que fuera" ahora necesita ser, en serio, una oficina. Puede que simplemente cambió lo que buscas: más silencio, menos trayecto, un lugar que se sienta más tuyo y menos de paso.

Nada de esto es un problema. Es, más bien, una señal de que uno sigue vivo y sigue cambiando — y de que la casa donde se vive debería poder acompañar eso, no frenarlo. El problema aparece cuando esa señal se ignora durante meses solo porque mudarse "da pereza" o porque renovar el contrato parece el camino de menor resistencia, aunque ya no sea el que mejor encaja.

Por eso esta semana corta, es un buen momento para hacerse una pregunta simple: si hoy tuviera que elegir de nuevo dónde vivir, ¿elegiría lo mismo?

Y si estás en arriendo, esa pregunta llega acompañada de otra: ¿qué pasa con el canon?

Si tu contrato está por cumplir un año, seguro te ha llegado (o te va a llegar) la conversación sobre el reajuste del canon. Y aunque suena a trámite frío, en realidad es bastante sencillo de entender una vez alguien te lo explica sin enredos legales.

Vamos por partes.

El aumento solo puede pasar una vez tu contrato cumple un año con el mismo precio. Si acabas de firmar o llevas pocos meses, tranquilo: todavía no toca.

Hay un techo, y es el mismo para (casi) todos. La ley le permite al arrendador subir el canon hasta el 100% de lo que subió el IPC (el indicador que mide cuánto se encareció la vida) durante el año anterior. Para todo lo que se ajuste durante 2026, ese número ya quedó fijo: 5,10%, el que certificó el DANE con el cierre de diciembre de 2025. Es un dato cerrado, no una estimación — no cambia mes a mes ni depende de en qué momento del año caiga tu renovación. Ojo: es lo máximo que se puede subir, no lo que obligatoriamente hay que subir. Propietario y arrendatario pueden acordar algo menor si así lo prefieren.

Un dato para quien va a renovar más adelante: la inflación de este 2026 ha venido subiendo — el DANE reportó que el IPC anual llegó a 6,14% en junio, el nivel más alto desde julio de 2024. Eso no mueve el 5,10% de las renovaciones de este año, pero sí es una señal de que el reajuste que le corresponda a los contratos que se renueven en 2027 probablemente sea más alto. Vale la pena tenerlo en el radar si tu próxima renovación cae ya entrado el otro año.

El 5,10% no siempre aplica — hay excepciones que vale la pena conocer:

  • Acuerdos privados entre las partes: si arrendador y arrendatario (a veces familiares o conocidos) ya pactaron no subir el canon por un tiempo, ese acuerdo tiene prioridad sobre el tope legal.
  • Pactos de "congelamiento": si ambos acordaron un aumento menor al IPC, o directamente no subir nada durante 2026, ese acuerdo también manda.
  • Canon que ya llegó a su tope legal: la ley dice que el canon no puede superar el 1% del valor comercial del inmueble. Si ya está ahí, no puede subir más, sin importar cuánto haya sido el IPC.

Te tienen que avisar, y no de cualquier forma. El arrendador está obligado a contarte cuánto va a subir y desde cuándo, usando el medio que quedó acordado en el contrato — puede ser en persona, por correo certificado o por email. Si nunca te llegó ese aviso como corresponde, vale la pena preguntar antes de asumir que el aumento ya aplica.

Y algo que casi nadie menciona: todo esto es para vivienda. Si estás hablando de un local comercial o una oficina, las reglas del juego son otras.

Una decisión, no solo un trámite

La renovación de un contrato de arriendo suele tratarse como un formulario que se firma sin pensarlo demasiado. Pero puede ser, en realidad, una de las pocas oportunidades del año para hacer una pausa y preguntarse si el lugar donde se vive sigue siendo el correcto para quien uno es hoy. A veces la respuesta es renovar sin dudarlo. Otras veces es el momento de empezar a mirar algo distinto.

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Este artículo entrega información general con fines informativos y no constituye asesoría legal. Cada contrato puede tener condiciones particulares — ante cualquier duda específica, consulta con un profesional del derecho o con el equipo de Administración de Arriendos de PADS.

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